
El equipo del CER Vigo demostró su gran nivel este fin de semana en la segunda manga de la Liga de Oro. El bádminton nacional se citó en el Club del Mar de San Amaro, donde los nuestros se dejaron la piel en cada volante. Fue una jornada marcada por la igualdad absoluta y marcadores de infarto que nos mantuvieron en vilo hasta el último segundo.
En consecuencia, vivimos una montaña rusa de emociones que empezó con una alegría inmensa el sábado por la mañana y terminó con dos derrotas agónicas que bien pudieron haber caído de nuestro lado.
Victoria de infarto ante el Athlos
El debut en tierras coruñesas no pudo ser más esperanzador. Nos medíamos al Athlos en un duelo gallego de alta tensión donde el equipo salió enchufado desde el calentamiento. La pareja formada por Angela Soto y Bruno Moldes puso la primera piedra con un dobles mixto muy sólido (8-11, 11-6, 11-8 y 11-6).
Por otro lado, aunque el rival apretó en los dobles de género, el bloque vigués se hizo fuerte en los cuadros individuales. Catarina Mesquita dio un recital de control, mientras que Daniel Alexandre Leite y Claudia Sofía Carrapatoso sumaron puntos vitales bajo una presión asfixiante. Finalmente, Pablo Alfaya selló el 3-4 definitivo que nos hacía soñar con un fin de semana histórico.
El paso del CER Vigo por los duelos contra Oviedo y Benalmádena
Sin apenas tiempo para asimilar la victoria, el CER Vigo se enfrentó al Oviedo B en la sesión vespertina del sábado. Fue un choque de trenes constante. Empezamos mandando gracias al mixto de Angela Soto y David Durán (11-7, 9-11, 4-11, 6-11). No obstante, la clave estuvo en los individuales, donde los asturianos estuvieron un punto por encima. A pesar de que David Durán y Bruno Moldes cumplieron en el dobles, Pablo Alfaya perdió en cinco sets agónicos (7-11, 9-11, 11-10, 11-2 y 11-10), el global se nos escapó por un doloroso 4-3.
El domingo, con las piernas pesadas pero el corazón a mil, cerramos la manga contra el C.B. Benalmádena. Catarina Mesquita volvió a ser nuestra punta de lanza, barriendo en su individual (6-11, 7-11 y 8-11). Además, el dobles masculino con Durán y Moldes fue una batalla táctica de primer nivel que se decidió por detalles ínfimos en el quinto set. Sin embargo, a pesar del esfuerzo titánico, el marcador global volvió a reflejar un 4-3 en contra.
Una realidad en la élite del bádminton nacional
En resumen, volvemos de A Coruña con una victoria y dos derrotas por la mínima, pero con la certeza de que este equipo puede ganar a cualquiera. Nos falta esa pizca de fortuna en los puntos de oro, pero el camino marcado en San Amaro es el correcto. ¡A tope para la siguiente jornada!